Simple vs Complicado

Esta es la historia.

Aquí voy a intentar venderte mi curso de storytelling.

¿Por qué esconderlo?

¿Por qué enviarte emails diciendo Hola [name], con qué pie entraste este año nuevo o si tienes preparada tu estrategia megachuli para el 2022?

¿Por qué enviarte gifs con lucecitas y árboles de navidad bailando el jingle bells si sabes muy bien a lo que lleva todo eso?

Mejor te lo digo de frente.

Sí. Voy a tratar de venderte mi curso. 

 

Hace tiempo en un curso online de esos cambiavidas al que me apunté cuando era una pardilla me dijeron que no debía vender desde el primer día.

Que así la gente saldría espantada.

Que primero tendría que entregar mucho valor.

Dar gratis eso que tanto tiempo y esfuerzo me había costado aprender.

Que solo y solo luego podría presentar mis formaciones.

 

Hice caso como buena alumna (pardilla).

¿Y qué me encontré?

Nada.

Este curso me dejó más confundida de lo que estaba (aunque una cosa saqué en claro: nunca más volvería a apuntarme a este tipo de cursos).

 

A ver.

Eso es como montar una peluquería,

tenerlo todo preparado para abrirla

y no hacerlo.

No. No vas a poner mechas ni cortar el pelo.

Ni siquiera vas a peinar.

 

Porque primero vas a enseñar a gente que no conoces (y en la que estás buscando aprobación) a cómo hacerse un moño a lo Audrey Hepburn o cómo teñirse el pelo a lo Mónica Naranjo.

Y para ello necesitas tal app de vídeo que tiene 653 efectos y 354 transiciones que te cuesta 60 pavos al año,

tal de diseño para hacer tus publicaciones bonitas (10 pavos al mes),

También necesitas un aro de luz (80€),

un fondo croma (55€)

y unos filtros que destacan tu tez morena (9€).

 

Y todo esto lo vas a hacer gratis.

Porque es tu pasión y es así como pagas tus facturas. Con pasión.

Y no. No vas a ofrecer tus servicios todavía.

Porque vender está mal visto aunque a la gente le guste comprar (y necesite arreglarse el cabello).

 

Entonces llega finalmente el día, ese en el que vas a tratar de vender.

Pero ojo, aún no abres la peluquería. No.

Porque aún no diste el valor suficiente.

Lo que vas a hacer es más simple.

 

 

Te vas a gastar un pastizal en esa plataforma de videoconferencias.

Y vas a hacer una serie de webinars de peluquería GRATIS (pero valorados en 497€) para entregar mucho valor, a los que van 5 gatos (incluidos bots) y luego, como la que no quiere la cosa, les ofrecerás tus servicios.

Así de simple.

 

Lo complicado es abrir la peluquería y ofrecer tus servicios desde el principio.

Creer en lo que haces.

Ir de frente (y no en círculos).

No buscar la validación de nadie.

Centrarse en ofrecer un buen servicio.

Aprender a comunicar para venderlo desde el día 1.

Así de complicado.

O así de simple.

Tú decides.

 

Curso de storytelling disruptivo para generar ventas

 

Nuria León.

Scroll Up