Momentos huevo para pescar la atención de los pececillos coloraos

Cuando era pequeña, en mi barrio se celebraba una fiesta en agosto en la que, además de conciertos y bailes, se organizaban concursos.

El que más me gustaba era uno en el que participaban las mujeres.

Era la carrera de cucharas y huevos. 

Me hacía gracia ver a todas esas mujeres, entre ellas mi madre, llevando un huevo con una cuchara en la boca.

Eso era puro malabarismo y contorsionismo.

La tensión se desataba cuando tenían que pasarse el huevo de una cuchara a otra.

 

Todos nos quedábamos mirando sin pestañear.

¿Se caerá o no se caerá?

¿Conseguirá pasarlo sin dislocarse el cuello?

¿Y el hombro? 

¿Y cualquier otra articulación del cuerpo?

¡Uy!

 

 

Esto me recuerda a algo.

Algo que cualquiera que quiera comunicar (y vender) sus servicios o productos debe tener muy claro.

Porque las personas tenemos menos capacidad de atención que la de un «goldfish» (un pececillo de los coloraos).

Pero esto se puede cambiar.

 

 

Al igual que esos pases de huevo mantenían toda nuestra atención, tú también puedes crear esos «momentos huevo» en tus historias para mantener la atención de tu público.

Claro que los ombligos del mundo pueden pensar que no les hacen falta para que la gente los quiera escuchar.

 

 

 

Bueno. 

Yo no soy un ombligo.

Esta técnica que llevo utilizando hace tiempo y que funciona la llamo el «efecto ventosa» y está en mi curso de storytelling disruptivo.

Te la explico con un ejemplo muy simple.

Si te interesa, mira aquí:

 

Curso de storytelling disruptivo para generar ventas

Nuria león.

 

P.D. Lo mejor era cuando terminaba el concurso y toda mi pandilla de amigas nos íbamos bajo la sobra del escenario a hincharnos de huevos cocidos.

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