2 de cada 3 emprendedores hacen esto

Se te ha parado el coche en medio de una autopista.

De tres carriles.

A unos 10 kilómetros de la frontera con España.

En Portugal.

 

Intentas arrancarlo.

Ña,ña,ña,ña,ña….

Otra vez.

Ña,ña,ña,ña,ña….

 

Desde el asiento del copiloto Marta te mira con los ojos bien abiertos.

Tu amigo Pepelu se incorpora en el asiento de detrás.

-Inténtalo otra vez, Nuria.

Ña,ña,ña,ña,ña….

Nada que no quiere arrancar.

 

De repente, una multitud de gente parece zarandear tu Twingo desde fuera.

Como una sacudida.

-¿Qué es eso?

Es solo un tráiler que acaba de pasar.

 

Marta y Pepelu se bajan y empiezan a empujar.

Metes la llave en el contacto.

Intentas arracar de nuevo.

Ña,ña,ña,ña,ña….

Nada.

 

Pepelu empieza a andar en el diminuto arcén de un lado a otro con rapidez como si estuviese buscando algo en el suelo.

Izquierda derecha.

Derecha izquierda.

Y se vuelve a meter en el coche.

 

De pronto, otro zarandeo que estremece hasta los tornillos del Twingo.

Un camión que acaba de pasar.

Más que nunca ves claro que el Twingo es un trozo de hojalata.

 

Sin señal.

Eso es lo que dice tu móvil.

Y el de Marta.

Y el de Pepelu, que sigue sentado en el asiento trasero del coche, con la cabeza baja, meciéndose.

Adelante y atrás.

Atrás y adelante.

 

Mientras colocas el triángulo de emergencia, Marta se pone el chaleco reflectante y empieza a pegar saltos como si no hubiese un mañana con las manos hacia arriba haciendo señas a los vehículos que pasan.

Un camión cargado de leña se para.

Le pediis en español que os deje su teléfono para llamar a la grúa.

Os pone cara de no entender lo que le deciis.

Saca su móvil y os lo da.

 

Bueno.

Está claro que la vida nos pone a prueba todos los días.

Hay gente que, tras dar muchas vueltas, se encierra en el coche y se queda paralizada sin saber qué hacer.

Hay otra gente que se pone el chaleco reflectante, salta, levanta las manos, hace señas y no para hasta conseguir eso que se propone.

Sabe lo que tiene que hacer.

Y lo hace.

 

En los negocios hay mucha gente como el primer tipo.

Es quizá por eso que 2 de cada 3 emprendedores acaba abandonado.

Eso es así.

 

Bueno.

Yo también di muchas vueltas, muchas muchas.

Pero cuando supe lo que tenía que hacer, lo hice y empecé a vender.

No es que sea una superwoman ni nada por el estilo.

Simplemente descubrí cómo había que hacer las cosas, lo adapté a mí y a mi negocio y la gente empezó a comprarme.

Y una de esas cosas es saber contar historias.

 

En el Módulo 6 de mi curso de storytelling disruptivo te explico el paso a paso para que aprendas a contar tus propias historias.

Conocer todo lo que tienes que hacer para captar la atención de tu cliente…

…llevarlo al borde del asiento

…sin que pueda parar de leerte.

 

Si quieres saber cómo contar historias (y vender), quizá te interese mirar en el siguiente enlace de abajo.

Si no quieres, pues no hagas clic en el enlace.

Mejor.

No hagas nada y tan amigos.

Curso de storytelling disruptivo para generar ventas

Nuria León.

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