Storytelling disruptivo para generar ventas

Quizá aún no te has enterado de cuál es la herramienta más antigua, sencilla y eficaz de nuestro siglo para tener éxito en los negocios que ignoran casi todos los emprendedores digitales de casi todo el mundo. O quizá sí y ya tienes un negocio rentable que te está dando dinero. 

Si tú aún no la conoces, tal vez te interese lo que cuento por aquí. 

*Basado en hechos reales.

*Érase una vez...

…una herramienta de comunicación que cambió el futuro de unos pocos negocios que supieron aprovecharla.

El resto no sobrevivió.

9 de cada 10 personas solo escuchaban a negocios que utilizaban esta herramienta.

Como consecuencia, estos negocios aumentaron el número de clientes potenciales hasta 16 veces.

E incluso, en algunos casos, llegaron a multiplicar el valor de lo que ofrecían por 22.

NO era una cuestión de promoción ni de ser más grande o más pequeño.

Tampoco tenía nada que ver con la información que presentaban, sino con la manera de contarla.

Vale.

Esto está pasando. AHORA.

Creo que no hace falta pedirle el DeLorean a Doc y viajar al futuro para darse cuenta de eso.

O quizá, para algunos sí. No lo sé.

Lo que sí sé es que, a fecha de hoy, todas esas estadísticas son reales

Y que la herramienta de la que se habla ahí arriba, como muy bien te imaginas, es el STORYTELLING.

¡Hola! Soy Nuria León, mentora en storytelling como estrategia de comunicación y marketing.

Enseño a coaches, formadores y consultores a contar las historias que van más allá de sus servicios para construir relaciones humanas más honestas, reales y genuinas.

Como consecuencia directa,  venden más y mejor*.

*Fíjate. Esto no es tan difícil ya que, como seres humanos que somos, nos relacionamos y entendemos el mundo a través de las historias. Y lo hemos estado haciendo desde que nuestras pantallas planas eran paredes en cuevas.

Si quieres saber por qué algunos profesionales le sacan más partido a esto de la comunicación que otros, consiguen destacar sin contribuir al ruido y tener una cartera de clientes que confían en ellos, quizá te interese recibir los consejos diarios para potenciar tu comunicación de marca y generar ventas gracias al storytelling.

Obvio que aprender a vender de esa forma es algo que quizá te interese.

Y lo enseño porque a mí me ha funcionado y me funciona.

Apuntarse es gratis. Desapuntarse, también. 

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Al suscribirte, te regalo mi mini ebook del Backstreet Boy Andaluz, con una lección muy potente y, a la vez, muy sencilla de ventas y storytelling.

A ver.

Esto es simple. Más simple de lo que la gente se imagina.

Muchas personas hemos saltado al mundo online con la esperanza de reinventarnos. De crear un negocio rentable y sostenible con lo que mejor se nos da hacer,  con lo que nos apasiona y con lo que la gente necesita.

Hasta ahí todos conocemos la historia.

Para levantar nuestro negocio y crear nuestra marca empezamos a publicar en las redes a cascoporro.

Si nos dicen, todos los días, pues todos los días.

Si nos dicen que el formato vídeo está pegando fuerte, pues a grabarnos en vídeo.

Si nos dicen que necesitamos una página web, pues nos montamos nuestra página web. 

Hasta ahí a todos nos sigue sonando la historia.

Lo cierto es que muchos no se han dado cuenta de que tanto las publicaciones, los vídeos, la página web… necesitan de la comunicación.

Y esa comunicación, si nuestro objetivo es vender, debe ser estratégica y debe aprenderse ya que cada vez es más difícil llamar la atención y diferenciarse. 

Y si no se aprende, no da resultados. Y descubrimos que la ecuación

«trabajar muchas horas es igual a generar muchas ventas»

NO FUNCIONA.

Las ganas van disipándose por el camino. La creatividad nos abandona. Las facturas se amontonan. La vida así se hace insostenible. Y acabamos engullidos por nuestro propio negocio que ya se ha convertido en la mismísima Pesadilla en Elm Street de Freddy Krueger.

Muchos emprendedores digitales, que podrían estar ganando dinero en este momento ayudando a otras personas, están centrándose en lo dispensable y obviando lo INDISPENSABLE.

Construir la casa por el tejado nunca dio buenos resultados.

¿Te acuerdas de la fábula de Los Tres Cerditos? Si quieres que tu casa no se desplome a la mínima brisa, mejor que tenga buenos cimientos.

«¡Qué gilipollez!

No sé para qué trabajar tanto pudiendo construirla en un periquete…Nuestras casas han quedado de puta madre y son tan válidas como la suya».

Esto es lo que dijo uno de los tres cerditos en una versión adulta del cuento. Luego, su casa se derrumbó con un soplido.

Y es lo que piensan muchas personas que se aventuran en esto del emprendimiento. «Una imagen bonita por aquí, una frase inspiradora por allá y ya tengo mi negocio vivito y coleando».

Pero… ¿por cuánto tiempo se mantendrá en pie?

Quizá me equivoque. Quizá a algunos sí que les funcione.

Quizá debería haberme ceñido a decirte…

…que el 90% de la compra es emocional.

…que con las historias puedes conectar a través de la emoción.

…que con las historias puedes llevar tu negocio al siguiente nivel.

…que puedes hacerlo brillar.

…que puedes traspasar el corazón de cualquiera que se cruce en tu camino como las flechas de cupido.

Pero…

¿…no te hubiese sonado a lo mismo de siempre?

Es más, si hubiese empezado así quizá no estuvieras leyendo la palabra número 887.

Y si tú tampoco quieres sonar como muchos pero sí SONAR COMO ERES TÚ sin aburrir al personal, es ahí abajo.

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Hay una razón muy poderosa para que empieces a utilizar el storytelling en tu comunicación

y NO tiene nada que ver con que…

…puede potenciar tu marca. Que sí.

…ni que puede diferenciarte de tu competencia. Que también.

…ni que utilizándolo puedes aumentar el valor de lo que ofreces y generar confianza. Que por supuesto.

…ni siquiera porque te ayudará a expresar y presentar tus servicios de una manera reconocible y única…

Hay algo que como persona me parece realmente importante y que a ti, si quieres tener un negocio que no se desplome como la casa de paja del cerdito, también puede interesarte.

Para explicártelo…

… déjame que te ponga en situación.

Tenía 14 años en mi primer año de instituto. Esos años en los que llamar la atención no es tu objetivo sino formar parte de tu tribu.

Como mi tribu, llevaba pantalones 5 tallas más grandes y camisetas ajustadas 3 tallas más pequeñas. Mis argollas me rozaban los hombros. 

En los descansos entre clase y clase la gente se sentaba en los pasillos. 

Cuando fui a sentarme con mi grupo de amigos, mi pantalón, que mi madre decía que parecía un saco de papas, me jugó una mala pasada.

Me tropecé y casi me parto los morros.

Paré a medio centímetro del suelo.

Se hizo el silencio.

Sentí todas las miradas en el cogote.

Escuché más de una carcajada.

Me puse colorá como un tomate.

Me levanté rápidamente como si no hubiese pasado nada. Pero sí.

La gente que me vio me recordó como la del traspié por todo un año (o quizá como la del saco de papas por pantalón).

Llame la atención incluso de aquellos que no eran mi tribu. Tanto que empezó a hablarme gente que sin ese traspié nunca lo hubiese hecho. Hice hasta amigos nuevos. Y muchos me compartieron sus traspieses. 

¿Me hubiesen hablado si no hubiese pegado ese traspié? Probablemente no. 

¿Se hubiesen hecho amiga de una chica que llevaba 5 tallas más de pantalón? No lo creo.

¿Empezaron hablarme porque se sintieron identificados con ese traspié? Es muy posible.

Son las pequeñas historias, como la anterior, las que hacen que las personas encuentren similitudes en sus experiencias y conecten con la tuya.

 ¿Por qué?

La mayoría de la gente no gana un premio Nobel ni levanta empresas en 2 años por el valor de 1 millón de dólares.

La mayoría de la gente pega traspieses.

Aún hay quienes piensan que mostrar esos traspieses les va a hacer parecer menos profesionales y que van a atraer más clientes mostrándose siempre seguros, exitosos y con todo bajo control.

A los que creen eso, mejor que no pierdan el tiempo apuntándose a esta lista porque no podré ayudarles.

Para los que no, o están abiertos a nuevas perspectivas, ahí abajo, una ventana a un mundo raro.

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¿Y si te dijera que contar cómo hiciste el gilipollas en el instituto puede ayudarte a vender más que contar lo profesional que eres?

Quizá te lo creas o quizá no. Pero si te invade la duda, quizá este mini ebook que regalo a mis suscriptores te saque de ella. 

Te tomará apenas 7 minutos en los que puedes reírte (o no), criticarme (de forma constructiva o demoledora) o insultarme (directamente o indirectamente). 

Lo puedes leer mientras vas a casa de tu tía en bus, te tomas el primer café del día (y te preparas para lo que está por venir) o mientras sacas a tu perro a hacer esas cositas.

¿Qué encontrarás en este librito en PDF?

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