Hay una razón poderosa para que empieces a contar historias en la comunicación de tu negocio

y NO tiene nada que ver con que… 

…puede potenciar tu marca. Que sí.

…ni que puede diferenciarte de tus competidores. Que también.

…ni que haciéndolo puedes aumentar el valor de lo que ofreces y generar confianza. Que por supuesto.

…ni siquiera porque te ayudará a presentar tus productos o servicios de una manera reconocible y única.

Hay algo que como persona me parece realmente importante y que si entiendes, es muy probable que te ayude a vender.

Para explicártelo déjame que te ponga en situación.

Tenía 14 años en mi primer año de instituto. Esos años en los que llamar la atención no es tu objetivo sino formar parte de tu tribu.

Pues, como mi tribu, llevaba pantalones cinco tallas más grandes y camisetas ajustadas tres tallas más pequeñas. Mis argollas me rozaban los hombros.

En los descansos entre clase y clase la gente se sentaba en los pasillos. Cuando fui a sentarme con mi grupo de amigos, me ocurrió una cosa.

¿Qué cosa?

Mi pantalón, que mi madre decía que parecía un saco de papas, me jugó una mala pasada.

Me tropecé y casi me parto los morros.

Paré a medio centímetro del suelo.

Se hizo el silencio.

 

 

Sentí todas las miradas en el cogote.

Se escuchó alguna que otra carcajada.

Y me puse colorá como un tomate.

Me levanté rápidamente como si no hubiese pasado nada. Pero sí…

La gente que me vio me recordó como la del traspié por todo un año (o quizá como la del saco de papas por pantalón).

Llamé la atención incluso de aquellos que no eran mi tribu. Tanto que empezó a hablarme gente que sin ese traspié nunca lo hubiese hecho.

Hice hasta nuevos amigos. Y muchos me compartieron sus traspieses.

¿Me hubiesen hablado si no hubiese pegado ese traspié? 

Probablemente no. 

¿Se hubiesen hecho amiga de una chica que llevaba un saco de papas por pantalón? 

No lo creo.

¿Empezaron hablarme porque se sintieron identificados con ese traspié? 

Es muy posible.

Son las pequeñas historias, como la anterior, las que hacen que las personas encuentren similitudes en sus experiencias y conecten con la tuya.

¿Por qué?

La mayoría de la gente no levanta negocios en 2 años por el valor de 1 millón de euros ni factura 6 cifras en 7 días de la nada.

La mayoría de la gente pegamos traspieses.

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¿Y por qué te cuento esto?

A ver, podría haberme ceñido a decirte…

…que con las historias puedes inspirar, emocionar, conectar.

…que puedes llevar tu negocio al siguiente nivel y hacerlo brillar.

…que puedes traspasar el corazón de cualquiera que se cruce en tu camino como las flechas de cupido (oh!)

Pero…¿no te hubiese sonado a lo mismo de siempre? 

Es más, ¿me hubieses creído?

Puede que ya tengas un negocio rentable que te esté dando el dinero que quieres. Si es así, no sé qué haces aquí, la verdad. Tendrás asuntos más importantes que atender. Puedes quedarte a mirar si eso es lo que quieres. 

Por mí bien.

O puede que ya te hayas dado cuenta de que el camino en Internet hacia tus clientes no es la alfombra roja de Hollywood. Si es así, quizá te interese apuntarte a mi «Nuletter». 

O quizá no. Quizá prefieras seguir buscando en el bolso de Mary Poppins…

🥔 asombrosas plantillas infalibles,

🥔 las palabras mágicas correctas

🥔 y fórmulas definitivas para vender como churros. 

¿Te digo esto para tomarte el pelo? Para nada. Todo lo contrario. 

Abajo, una ventana a un mundo «raro» lleno de sacos de papas nada correctos y traspieses no definitivos.

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¡Hola! 👋

Soy Nuria León, alguien que en el terreno digital ha tropezado con muchos sacos de papas en su camino.

Y ya sabes… Si la vida te da papas, es mejor aprender a hacer ensaladilla rusa con ellas, ¿no crees?

Por aquí cuento historias porque es lo que a la gente le gusta comprar. Me gusta a mí y le gusta a la gente.

Y llevo tiempo ayudando a otros negocios a contar las suyas para que les compren.

Nos gusta comprar historias antes que un producto o servicio

¿Y eso por qué?

Porque las personas necesitamos las historias para entender nuestra realidad. Somos así de «raras». Nos gusta darle sentido a las cosas (también a esas que compramos).

Esto del sentido es algo que no se puede tocar. Es algo tan humano como intangible como muchas de las cosas de este mundo que merecen la pena. 

Es importante que entiendas que esto no es como comprar una olla de acero inoxidable. 

No te traigo 25 años de garantía. 

Pero una cosa sí que te traigo y quizá pueda servirte a ti: un saco lleno de tropiezos y cosas que he ido aprendiendo por el camino sobre storytelling, persuasión, copywriting, psicología en ventas, negocios online…. Cosas que hay que saber cuando quieres que la comunicación online de tu negocio sea efectiva.

Ahora, puedes irte pensando que todo esto es un cuento fantástico de niños o puedes apuntarte a mi lista, leer por el tiempo que quieras y sacar tus propias conclusiones. Tú decides.

Apuntarse es gratis. Desapuntarse, también.

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¿Y si te dijera que lo que aprendí haciendo el gilipollas en el instituto puede ayudarte a vender más?

Puedes creerme o no. Pero si te invade la duda, quizá este mini ebook que regalo a quienes se suscriben a mi «Nuletter», te saque de ella.  

Cuenta una historia que te recordará a la típica película americana de instituto. Puede que te parezca cutre, romántica, edulcorada… Lo dicho: aquí las conclusiones las sacas tú. Lo cierto es que es real y guarda una lección muy potente y, a la vez, muy sencilla de ventas y storytelling que puedes aplicar a tu negocio.

Te tomará apenas 5 minutos. Lo puedes leer mientras vas a casa de tu tía en bus, te tomas el primer café del día (y te preparas para lo que está por venir) o mientras sacas a tu perro a hacer sus cositas.

¿Qué vas a encontrar en este librito en PDF?

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